Seminario “Debilidades y Desafíos de la Institucionalidad Científica en Chile”

Políticos, Científicos y Académicos expusieron sus ideas sobre las Necesidades de Chile en materia de Ciencia y Tecnología.

El 8 de noviembre de 2012, en el Congreso Nacional, sede Santiago, se realizó este Seminario convocado por la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, la Fundación Más Ciencia, la Academia Chilena de Ciencias y el Consejo de Sociedades Científicas de Chile. En el encuentro, actores relevantes del mundo científico chileno dieron ideas e hicieron críticas sobre cómo mejorar la institucionalidad y el desarrollo de las ciencias en el país.

En este escenario el Senador Cantero expuso que la economía en Chile no puede seguir sustentándose en los commodities y recursos naturales del país, sino que debe avanzar en aras del desarrollo tecnológico, científico, innovativo y de investigación.

https://i0.wp.com/www.cluch.cl/wp-content/uploads/2012/11/Afiche-Jornada-2012.jpgEl senador Carlos Cantero, presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Cámara Alta, manifestó su preocupación e inquietud por la ausencia de una política y estrategia que permita el desarrollo científico y tecnológico del país, tras participar en el seminario “Debilidades y Desafíos de la Institucionalidad Científica en Chile”, que se realizó en el Congreso Nacional, y que contó con la participación de Juan Asenjo, Presidente de la Academia Chilena de Ciencias; Jorge Babul, Presidente Consejo de Sociedades Científicas de Chile y Sergio Bitar, ex ministro de Educación, entre otros personalidades.

A dicho análisis el legislador añadió que “a juzgar por el estado de ánimo de quienes intervinieron es que hay un pesimismo, una falta de confianza, de expectativa hacia adelante, lo que es muy grave, porque viene a ratificar el mal pie en que se encuentra la política en Chile, ya que vive fuera de los espacios de diálogo y conversación en distintas áreas”.

Pese a ello, el parlamentario fue enfático en manifestar que “espero que esta problemática se estudie de una vez por todas y que el Gobierno tome esta materia y le dé respuesta. Primero en definir la estrategia nacional en Ciencia y Tecnología, y segundo, concretar una institucionalidad que sea funcional para esos lineamientos”.

Junto a lo anterior, el senador explicó el grave error que se comete en el ámbito económico, al decir que “la riqueza ya no está en los commodities. Chile está en un muy mal camino si quiere fundar su desarrollo en sus recursos naturales exclusivamente, ya que el recurso más importante es la inteligencia de su pueblo, por lo cual hay que mejorar la educación, hacer programas de post grado pero no para que después no se puedan desempeñar en esas áreas, como pasa con miles de ciudadanos con estudios doctorales que posee el país”. Fuente: Facebook del Senador Cantero.

https://i2.wp.com/b.vimeocdn.com/ts/373/389/373389713_295.jpgPara finalizar el congresista hizo un urgente llamado al Ejecutivo. “Necesitamos una institucionalidad que permita dar respuesta al clamor de una estrategia de Ciencia y Tecnología para que en la Sociedad del Conocimiento se asegure el desarrollo de Chile y la mejor distribución de los bienes del progreso en todos los hijos de esta tierra”, aclaró.

En el Seminario Además expusieron el senador Guido Girardi (PPD), presidente de la Comisión Desafíos del Futuro; el diputado Alberto Robles (PRSD), presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados; el Dr. Carlos Blondel, presidente de la Fundación Más Ciencia para Chile; el Dr. Jorge Babul, presidente del Consejo de Sociedades Científicas de Chile; el Dr. Esteban Radiscz, del Departamento de Sicología de la Universidad de Chile; el ex ministro de Educación y Obras Públicas, Sergio Bitar; el Doctor Juan Asenjo, presidente de la Academia Chilena de Ciencias, el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez y el senador Carlos Cantero, quien moderó las inquietudes del público tras las ponencias.

En las palabras de bienvenida, el senador Girardi expuso sus ideas sobre las necesidades futuras en el camino de la humanidad a la tercera Revolución Industrial, el tránsito desde el “capitalismo centralizado” a la descentralización, cooperación, trabajo en redes y énfasis en la información.

“Los cambios civilizatorios pasan por los avances en conectividad, en el carácter colaborativo de los movimientos sociales, como la primavera árabe, han permeado en todo quehacer humano, y a esto no escapan la cultura y las ciencias”, dijo.

El senador destacó que cuando en ciencia se discute la frontera de la inmortalidad, donde los científicos están experimentando para detener el envejecimiento celular, se avecinan cambios en la producción y la medicina gracias a la nanotecnología, se duplica permanentemente la capacidad de memoria y velocidad de los microchips, es necesario pensar en cómo se establece la relación entre ciudadanía y ciencia.

“¿Quien la gobierna dado que estos avances profundos pueden beneficiar o destruir a la humanidad? Los intereses colectivos deben tener representación en los temas que afectarán el desarrollo de las ciencias y las políticas públicas, como la explotación del litio y cómo se generarán las políticas públicas para seres humanos que vivan 100 años, con los consiguientes gastos extra en salud, etc”, planteó el senador.

Para Girardi, que Chile destine un 0,4% del PIB a Ciencias, es insuficiente, y es necesario que este monto supere el 1% del PIB, como en Brasil o Argentina, para darle al sector la relevancia necesaria para afrontar el ritmo acelerado de la innovación.

“Personalmente valoro que la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile (CONICYT) sea radicada en el Ministerio de Economía, porque políticamente le otorga un status distinto. Sin embargo, el salto cualitativo lo daría el rango de Ministerio de Ciencias y Tecnología. En este sentido, la labor del Gobierno es insertar las ciencias en la ciudadanía, y que ésta sea partícipe de ella, no sólo a través de las llamadas ciencias duras, sino también a través de las Ciencias Sociales, indispensables para filosofar la clase de sociedad queremos construir”, concluyó el presidente de la Comisión Desafíos del Futuro.

Diputado Alberto Robles

En la presentación del diputado Alberto Robles, se destacó que Chile, en el concierto latinoamericano, sea de los países que más ciencia produce en términos de publicaciones. Sin embargo, remarcó que existe una creciente desvinculación de la producción científica con la industria y el sector servicios, que ha hecho quedar a la ciencia fuera de la primera línea de discusión política y fuera de la opinión pública.

“El Estado y las Universidades han sido los encargados tradicionales de difundir la ciencia en el país. En el siglo XX se consolida la tradición científica nacional de la mano de la agricultura. Posteriormente, en la década de los 60, los nuevos paradigmas científicos se refrendaron en toda la institucionalidad estatal como la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica CONICYT, IFOP, INDAP, etc. Posteriormente se encauzó el caudal en una política integral de ciencias, con proyectos de Ley para mejorar la competitividad, solventados con impuestos específicos a la minería, que sin embargo, no han tenido los resultados esperados”, dijo.

Luego de hacer un recuento histórico del ordenamiento legal de las ciencias en Chile, el diputado Robles consideró que el traspaso de CONICYT a Economía podría ser un retroceso más que un avance: “las Ciencias sociales no calzan en los objetivos de la economía y es necesaria la creación de un Ministerio de Ciencias y Tecnología”, expresó.

Doctor Carlos Blondel

Para el presidente de la Fundación Más Ciencia para Chile, los cambios en la institucionalidad científica han mermado la capacidad científica del país. “Es cosa de ver cómo en países como Brasil, Argentina, España, Venezuela y Costa Rica, donde la Ciencia y Tecnología tiene rango ministerial, se han producido importantes avances, y la ciencia forma parte de la agenda política”, argumentó.

Para el doctor en bioquímica, los elementos básicos para políticas científicas exitosas son: elaboración constante, consejos asesores independientes y comunidades científicas integradas de la discusión política.

Para el científico de la U. de Chile, el Consejo Asesor de la CONICYT debe restablecer su condición asesora del Presidente de la República, a la vez que urge una nueva institucionalidad que permita “darle la relevancia a las ciencias en un país que tiene que destacar por la riqueza de lo distinto, de lo novedoso, ya que no puede seguir descansando en las ventas del cobre”.

Jorge Babul

En una lúdica presentación, denominada “Olvido y desorden”, el doctor en bioquímica y presidente del Consejo de Sociedades Científicas de Chile, hizo un cronograma de todas las acciones realizadas personalmente y a nombre de su institución para poner en relevancia la ciencia, incluida la protesta callejera realizada el 26 de octubre de 2007 en el frontis del CONICYT, donde más de medio millar de científicos, académicos y estudiantes de postgrados de todas las áreas del conocimiento convocados por el Consejo de Sociedades Científicas de Chile demandaron a las autoridades ser partícipes en las decisiones estratégicas para desarrollar una base científica sólida en el país.

Para Babul, más importante que el lugar donde deba estar CONICYT es tener un programa que permita al país dar el gran salto para ingresar a la sociedad del conocimiento. “¿Existe en el Gobierno la voluntad para generarlo?”, preguntó.

En los últimos cinco años, Conicyt y Becas Chile han otorgado 13.000 becas de doctorado (seis mil para estudios en el extranjero). Actualmente, en todo el sistema de educación superior laboran 6.000 académicos con el grado de doctor. ¿Qué haremos?, expresó el Dr. Babul.

Esteban Radiscz

En su presentación, el doctor en sicología hizo pública una carta suya con una extensa crítica sobre la institucionalidad científica en Chile, desde la perspectiva económica y humana.

Para Radiscz, el ministro de Economía, Pablo Longueira, estaría preparando un proyecto de ley dirigido a desvincular la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología (Conicyt) de su actual dependencia en el Ministerio de Educación para trasladar su administración a la cartera de Economía. Anunciada en el Diario Financiero, refrendada el mismo día en Radio Cooperativa y reiterada algunos días después en una entrevista concedida al diario El Mercurio, la iniciativa fue defendida por el actual Ministro de Economía como una manera de fomentar una relación más estrecha entre el mundo de la academia y aquel de la empresa privada con vistas a que “toda la inversión pública que hacemos en I+D en Chile y en ciencia y tecnología tenga un vínculo mayor con el aparato productivo”, de suerte que “todos los recursos que se destinan para la investigación en Chile tengan una planificación estatal mucho más vinculante al valor agregado que queremos incorporar a los sectores productivos”.

“Las palabras del Ministro no pueden sino despertar la más aguda inquietud entre aquellos(as) que trabajamos en el seno de la academia y comprometemos nuestros esfuerzos en el desarrollo de la investigación en Chile. De hecho, la preocupación es incluso más punzante para las y los académicos y profesionales que dedicamos nuestras labores, a la ya fuertemente pauperizada investigación en Ciencias Sociales, Humanidades y Artes”, expresó el sicólogo.

Agregó que “como ya ha sido señalado por otros colegas, no toda la investigación puede ser traducida, ni en lo inmediato ni en lo mediato, a productos transables en el mercado, menos aún reducida al valor agregado de algún bien de consumo. De hecho, existe un vasto territorio de la investigación mal llamada pura que difícilmente podría ser transformada en los acariciados primores que cautivan las apetencias del denominado sector productivo. Además, tanto Conicyt como Corfo (es decir, el mismo Ministerio de Economía), ya cuentan con programas específicamente orientados al fomento y desarrollo de I+D, a lo cual se suman exenciones tributarias millonarias a las empresas por inversiones en esta área”.

Concluyó que “el valor del saber nacido de la investigación en Ciencias Sociales, Artes y Humanidades posee una particularidad que lo hace aún más sensible a la reducción utilitarista. Convocado a dar cuenta de los asuntos que conciernen a hombres y mujeres en un tiempo y espacio determinado, las Artes, las Humanidades y las Ciencias Sociales representan la forma en que una sociedad intenta comprenderse en su pasado, su presente y su devenir, dijo.

“Sin esta investigación, la sociedad se vería condenada al automatismo irreflexivo, a la repetición incesante de su propia barbarie, privada de la posibilidad de mirarse, de escucharse, de sentirse, de retratarse, de reconocerse, de estimarse, de criticarse, de proyectarse… En consecuencia, no parece exagerado decir que se trata de saberes sobre los que se funda el alma misma de una cultura: cercenarlos mediante exigencias utilitaristas y objetivos mercantiles sería exponernos a transformar nuestra sociedad en una maquinaria productiva altamente rentable pero desalmada”, concluyó.

Sergio Bitar

Para el ex ministro de Estado, “hay un par de lecciones que saqué de mi vida política: no hay que apurar los cambios institucionales si no están todos los elementos dispuestos, y éstos cambios no necesariamente resuelven los problemas. En este sentido, habría que preguntarse que institucionalidad científica necesita Chile y en que contexto”.

Bitar expresó haber observado que se ha hecho un paralelismo del CONICYT con el Consejo de la Cultura, por lo que habría que hacer una evaluación de los logros en éste ámbito desde que tiene rango ministerial, y ver si esta situación es replicable.

“No necesariamente la creación o rango ministerial en una materia nos asegura el éxito de las gestiones o políticas sectoriales. Es cosa de observar el caso del Ministerio de Energía, que no ha sido capaz de afrontar una crisis, donde es el mercado el que ha marcado las pautas. No hay que quedarse sólo en la discusión institucional, hay que socializar las ciencias, tratar de mostrar los beneficios y aplicaciones de ésta en la vida diaria”, argumentó Bitar.

“Hay bajos niveles de creatividad en la investigación científica en Chile, donde fuera de los sectores productivos, hay poca innovación. Tampoco hay una planificación a mediano o largo plazo, siendo la evidencia más palpable el que haya desaparecido el Ministerio de Planificación. Es necesario que se creen planes estratégicos, como el Proyecto país 2025 , donde se aborda el desarrollo de las diversas áreas productivas de nuestro país, los desafíos y las ventajas competitivas que se proyectan para los próximos quince años”, dijo el ex ministro.

Bitar concluyó su presentación haciendo críticas a los planes gubernamentales que según su opinión han quedado en el camino. “Hay que hacer funcionar lo que existe. En este sentido, el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad desarrolló entre 2006 y 2007, con la ayuda de la consultora internacional The Boston Consulting Group, el “Estudio de Competitividad en Clusters de la Economía Chilena”, y se desarrolló una Agenda de Innovación y Competitividad 2010 – 2020 que no ha funcionado”, dijo.

Bitar dijo que asimismo, existen puntos de amplio acuerdo sobre lo que hay que hacer para lograr avances en el desarrollo científico, como otorgar libertad a los científicos, y no subordinar sus investigaciones a la lógica mercantilista o inmediatista, establecer un Consejo de Ciencias independiente del Gobierno, que existan varias agencias científicas compitiendo entre si y expandir los acuerdos internacionales en materia científica.

“Estimo que hay suficiente masa crítica científica en Chile, como para que un tema como este pueda ser considerado en la agenda de las candidaturas presidenciales”, concluyó.

Juan Asenjo

Para el presidente de la Academia Chilena de Ciencias y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas del año 2004, si la meta es que Chile sea un país desarrollado, necesariamente tiene que pasar a la Sociedad de la Información, y ese paso debe partir por aumentar el 0,4% del PIB dedicado a Ciencias.

“En ciencias, calidad y cantidad son variables que deben trabajarse como constante. En este sentido, Chile, es de los países que produce más publicaciones científicas en Latinoamérica, sin embargo, no se realiza ciencia que no llegue de alguna manera al mercado. Es por esto que el Estado tiene que llevar la batuta a través de INNOVA, Startak, y otros organismos, que permitan hacer investigaciones arriesgadas, que generalmente son las que permiten los grandes avances”, expresó.

Para Asenjo, es muy positivo que se les ofrezcan a los científicos programas donde puedan hacer doctorados en el extranjero, pero señaló que es preocupante que generalmente, después esos doctores se queden en el extranjero, ya que en Chile no tienen campo laboral para poder volcar sus conocimientos. “Hay que invertir en hacer que los científicos vuelvan a Chile, y puedan hacer su aporte al desarrollo del país. Asimismo, hay que invertir en la internacionalización de las redes de colaboración científica, ya que en este ámbito, que es reducido hasta en los países grandes, los contactos son de suma importancia”, argumentó.

Víctor Pérez, rector de la Universidad de Chile

Para el rector de la Universidad de Chile, en cuanto a discusión sobre ciencias, “está bueno de diagnósticos y propuestas que chocan con la falta de voluntad política, que tiene como base la desconfianza que hay en el Gobierno para con la comunidad científica, ya que el trabajo de los científicos, a veces no tiene un retorno económico inmediato”.

Pérez dijo que hay que sacar lecciones de de 30 años de FONDECYT, que permitió regularidad en las investigaciones, lo que logró cambiar el mapa de las ciencias en Chile, permitiendo la existencia de una comunidad científica que produce estudios de gran calidad.

Sin embargo, según el rector, existe un fenómeno preocupante: “paulatinamente se están financiando proyectos de ‘Centros de Investigación’, auspiciados por empresas privadas que trabajan al alero de las universidades, pero donde los centros de estudios no plasman sus políticas de investigación ligadas a las visiones de desarrollo y compromiso con el país. En la práctica, son entidades que hasta poseen un RUT distinto a las universidades, lo que constituye una privatización de la capacidad de hacer ciencia de las universidades en Chile”.

Otro frente de crítica para Pérez lo constituyen las políticas de Estado respecto de las ciencias e innovación. Para el académico, “cuando se definieron los “clusters”, se hizo en un proceso sin participación de las bases, de las realidades regionales, locales. Losa “iluminados” no sabían las verdaderas necesidades y carencias del país, por lo que este proceso sufrió una profunda deslegitimación”.

El rector de la U. de Chile considera, además, que se ha impuesto una visión política de que el desarrollo es positivo per se en todo ámbito, y en el ámbito científico, “esto no ha sido así, ya que no se le ha dado un énfasis a la regionalización, ni en integrar las ciencias sociales al desarrollo. Esto es grave, dado que necesitamos conocernos más como país y como personas para poder saber que necesitamos y los medios para realizar nuestras metas”.

En cuanto a las experiencias comparadas, el rector dijo que se comete el error de poner como ejemplo a países que ya resolvieron su problema educativo, lo que no es el caso de Chile, “donde la crisis educativa es persistente”.

En cuanto a la asignación de becas en el extranjero, “se subentienden realidades como que los programas de magister o doctorados en Chile son malos, lo que no es una realidad. Afuera del país los programas son caros, se deben asignar becas a familias, resultando un gasto positivo, pero enorme. Considero que se podría gastar parte de ese dinero, vinculando universidades nacionales que hagan programas de postgrado en las regiones, vinculándose con universidades locales, lo que de paso podría significar reducir la brecha educativa existente en el país”, concluyó Pérez.

Carlos Cantero

Para el senador independiente, establecer el Ministerio de Ciencias, Tecnologías e Innovación, instaurar una política sobre ciencias e incrementar fuertemente el presupuesto en el área, que alcanza hoy el 0,4% del PIB son elementos clave para la institucionalidad en Ciencias.

El legislador manifestó su preocupación por la ausencia de una política y de una estrategia que permita el desarrollo científico y tecnológico del país e indicó que “a juzgar por el estado de ánimo de quienes intervinieron es que hay un pesimismo, una falta de confianza, de expectativa hacia adelante, lo que es muy grave, porque viene a ratificar el mal pie en que se encuentra la política en Chile, ya que vive fuera de los espacios de diálogo y conversación en distintas áreas”.

Pese a ello, el parlamentario fue enfático en manifestar que “espero que esta problemática se estudie de una vez por todas y que el Gobierno tome esta materia y le dé respuesta. Primero en definir la estrategia nacional en Ciencia y Tecnología, y segundo, concretar una institucionalidad que sea funcional para esos lineamientos”.

Junto a lo anterior, el legislador explicó el grave error que se comete en el ámbito económico, al decir que “la riqueza ya no está en los commodities. Chile está en un muy mal camino si quiere fundar su desarrollo en sus recursos naturales exclusivamente, ya que el recurso más importante es la inteligencia de su pueblo, por lo cual hay que mejorar la educación, hacer programas de post grado pero no para que después no se puedan desempeñar en esas áreas, como pasa con miles de ciudadanos con estudios doctorales que posee el país”.

 Fuente:
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